Día tres

Día tres.
El chico que lava los platos acaba de terminar el secundario y quiere ser actor de musicales. Jose rinde un examen el jueves así que nos juntamos a estudiar en la biblioteca. La máquina de café me tiene de hijo, me doy el lujo de putearla en voz alta y eso me hace sentir exótico. También pruebo zarandearla y tocar todos los botones. Estoy quince minutos para hacer dos cafés y para mi desilusión nadie viene a retarme por la perfo. Me quedo en patas y camino por la biblioteca en señal de rebeldía.
En un momento con el chico nos pusimos a cantar la canción de hechizada que dice "Popular, you're gonna be po-puuuu-lar" y se copó hasta la dueña. Él habla con la tranquilidad de quien todo lo sabe y eso está bien, porque tiene dieciocho años y si a esa edad uno no cree saberlo todo entonces de verdad no sabe nada.
Mientras escribo estas palabras me doy cuenta que me pasé con el bondi y estoy otra vez en el aeropuerto. En la 82 y el aeropuerto. La 82 toda ancha y llena de autos que zumban como avispas y sé que podría cruzarla corriendo pero no hoy, es que me duelen tanto los zapatos. Por suerte hay un tunelcito subterráneo que cruzo con un chico canchero de pelo largo gorrita y bermudas rosas. Hace un frío de cagarse. Él dobla para el aeropuerto y yo para la parada del bondi. De "el" bondi, hay una sola línea. Una chica también canchera espera de rodete y enterito. La veo y pienso que me hace acordar a tantas otras pero no podría nombrar ni una. Le grita pero él no escucha entonces le grita más y y él se da vuelta y ella baja corriendo la escalinata de chapa y lo abraza y se besan. Esperamos juntos "el" bondi, que para seis metros adelante mío y yo camino hasta él con la tranquilidad de quien nada sabe, un poco porque me hace sentir canchero y otro porque me duelen los zapatos.

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